Libro que describe un México remoto de gran riqueza natural e historia.
ISBN: 978-970-764-960-6

Día 1, miércoles 13-04. Inicia la Travesía

Rosa de los vientos Busteros

Eran las 4:30 de la madrugada cuando el barco salió del puerto y enfiló al oeste-suroeste. El primer oficial Aceves informó que el tiempo estimado de navegación hasta Clipperton, ubicada a 892 millas náuticas (1,652 kilómetros), serían aproximadamente cincuenta horas, siempre y cuando la velocidad crucero se mantuviera por encima de los 17 nudos (31.4 kilómetros por hora), todo dependería del estado del mar y los vientos. Sumamente cansado fui a mi cabina, esperando que el Dramamine la pastilla para evitar el mareo  no me traicionara mientras dormía.

            Con tanto ajetreo sólo pude dormir un poco y al amanecer ya estaba listo para seguir conociendo el barco. Tratando de no despertar a Juan, mi roncador compañero de cabina, me dirigí al comedor, donde Adela desayunaba y charlaba con el francés Maurice Rose, argumentista de la expedición, que en ese momento le explicaba lo que tenía pensando para el documental.

            Maurice quería que los mexicanos hiciéramos una pequeña reseña sobre el tema. Además, antes de llegar a Clipperton deberíamos resumir la historia mexicana de la isla, incluyendo la legendaria tragedia del capitán Ramón Arnaud, así que había poco tiempo y mucho trabajo.

            Esa mañana y parte de la tarde las dedicamos a preparar lo solicitado y no fue difícil lograr un buen argumento, ya que habíamos leído mucho sobre Clipperton. Adela por su parte resumió en inglés y francés nuestro trabajo para que el resto de los expedicionarios, sobre todo Maurice, supieran lo que plantearíamos de la isla.

           Simultáneamente, otro grupo conformado por la francesa Evelyn Sodin y el japonés Toshi Tanaka, ambos historiadores, prepararon argumentos sobre el mismo tema, pero con la visión francesa e internacional, respectivamente. La polémica inició entonces.

          Por la tarde, durante la comida, los cinco intercambiamos opiniones sobre nuestras versiones; poco a poco surgieron coincidencias, sorpresas y también algunas diferencias, sobre todo con Evelyn, la francesa. Maurice escuchaba atento lo que decíamos y tomaba nota de todo aquello que le resultaba relevante. El debate terminó cuando el capitán avisó por los altavoces que un grupo de delfines jugueteaba en la proa del barco. Rápidamente subimos a cubierta y observamos a esos encantadores animales, al tiempo que la puesta de sol coronaba el espectáculo.

            Ya de noche, cuando nos reunimos para continuar el debate, Adela recordó que justo un siglo atrás el capitán Ramón Arnaud Vignon recibió la orden del gobierno de Porfirio Díaz para ir a custodiar la Isla de la Pasión. En ese momento bajó el nivel de la discusión y la charla giró torno a lo paradójico de la gesta de Arnaud, quien a pesar de ser hijo de franceses, defendió con su vida la soberanía mexicana en el atolón. Todos coincidimos en que el argumento del documental debería incluir un pequeño homenaje para el capitán Arnaud, sus soldados y respectivas familias.

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