Libro que describe un México remoto de gran riqueza natural e historia.
ISBN: 978-970-764-960-6

Futuro incierto

Vista aérea del palmar principal de Clipperton 
Foto: isla.org.mx

Francia nunca ha aprovechado plenamente los privilegios territoriales de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), ni las riquezas naturales del entorno insular clippertoniano; sin embargo, sí ha pretendido darle usos que indudablemente desencadenarían catastróficas consecuencias ambientales en la región:

            A principios de la década de los sesentas, Argelia se independizó de Francia y los galos se quedaron sin un lugar para realizar sus nefastas pruebas nucleares; entonces el Ministerio de la Defensa consideró a Clipperton, pero dada la inaccesibilidad del atolón, optaron por otras islas dentro de sus posesiones en el Pacífico Sur. Se dice que años más tarde también planearon construir un basurero nuclear en Clipperton, pero el gobierno estadounidense se enteró y apoyado por el mexicano convencieron a Francia de cancelar dicho proyecto.

            La energía atómica al menos como hoy la conocemos es una panacea insostenible por el grave problema ambiental que generan sus residuos. En la actualidad todos los países que la utilizan, en especial las grandes potencias, buscan desesperadamente la forma de gestionar los desechos radiactivos que provienen principalmente de la industria militar y las plantas termonucleares. Para tal efecto existen varias propuestas, la mayoría bastante perjudiciales para el medio ambiente; una de ellas consiste en colocar la basura radiactiva en compartimientos previamente perforados en roca sólida; o bien, en lugares remotos restringidos totalmente a las personas. Por tal razón Clipperton resulta ideal para dicho fin. Cabe mencionar que Francia es uno de los cinco mayores generadores de desechos radiactivos en el mundo.

            No está de más considerar que los Estados Unidos el principal generador de basura radioactiva tiene el mismo problema e igual podría utilizar a Clipperton para confinar desechos peligrosos y para ello valerse de sus acostumbradas prácticas expansionistas, ya sea comprando o arrebatando el territorio insular bajo su imperialista Doctrina Monroe: América para los americanos.

            En más de una ocasión, personalidades de la diplomacia francesa han sugerido devolverle a México la soberanía sobre Clipperton, o en todo caso compartirla; lamentablemente ambos gobiernos se muestran desinteresados al respecto. Por otro lado, recientemente la comunidad científica propuso convertir el atolón en un observatorio internacional de la vida marina, situación que supondría una mayor vigilancia y control de las pesquerías que ahí se realizan y que han provocado un catastrófico descenso de las poblaciones de tiburón en la zona. Pero por lo pronto no se vislumbra ningún cambio significativo en el estatus político o económico de Clipperton; así que es de esperarse que siga como hasta ahora: depredada por pesqueros furtivos, eventualmente visitada por expediciones científicas y de aventureros; y muy de vez en cuando por la Marina Francesa.

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