Libro que describe un México remoto de gran riqueza natural e historia.
ISBN: 978-970-764-960-6

El Capitán Arnaud

Capitán Ramón Arnaud Vignon
Foto: Colección historia gráfica de la Armada de México


A finales de 1905, un joven y brillante subteniente de nombre Ramón Arnaud Vignon, hijo de franceses pero oriundo de Orizaba, Veracruz, recibe la orden del presidente Díaz para ir a custodiar Clipperton. A principios de 1906 realiza un breve viaje de reconocimiento acompañando al veterano coronel Abelardo Ávalos y en octubre del mismo año regresa para instalarse en el atolón con la misión de reorganizar la modesta guarnición existente y además vigilar los trabajos de la empresa extranjera que poseía la concesión para explotar el guano. Simultáneamente a sus deberes, Arnaud se dedicó a mejorar las condiciones de vida en la isla; con sus soldados sembró palmeras, construyó casas y depósitos de agua utilizando los restos de un barco inglés llamado Kinkora que había encallado años atrás. Asimismo pidió que le llevaran desde Acapulco varias toneladas de tierra fértil para cultivar vegetales y limoneros, buscando con ello una fuente permanente de vitamina “C” y de esa forma prevenirse del temible escorbuto.

            Ese mismo año el gobierno francés incrementó sus protestas y propuso a México el arbitraje del Vaticano para decidir a cuál de las dos naciones pertenecían los derechos sobre el atolón.

            En Mayo de 1908, Ramón viaja a su natal Orizaba para contraer nupcias con su novia Alicia Rovira Gómez y en agosto regresa con ella a Clipperton. En la isla, el flamante matrimonio Arnaud se instaló en una bonita casa de madera que les cedió un hombre de apellido Brander, representante de la Pacific Islands Co. Ltd., Ramón prosiguió cumpliendo su encomienda y Alicia se dedicó a alfabetizar a las mujeres e hijos de los soldados de la colonia.

            En junio de 1909 nace en la isla Pedro Ramón, primogénito de los Arnaud y en marzo de 1910 su hermana Alicia, acontecimientos que llenaron de felicidad a la familia. Para ese entonces Clipperton ya era políticamente parte del estado de Guerrero, además la colonia progresaba y los buques mexicanos regularmente llevaban abastecimiento y relevo de personal. Pero la prosperidad no duró mucho, a mediados del mismo año la compañía guanera cayó en crisis económica y, para agravar las cosas, en noviembre estalló la Revolución mexicana.

            En mayo de 1911, el agónico gobierno porfirista aceptó el arbitraje propuesto por Francia con relación a Clipperton. Sin embargo, el árbitro no sería el papa Pío X; el responsable de resolver la controversia sería Vittorio Emanuele III, rey de Italia y aliado disfrazado de Francia. Semanas más tarde el anciano general Díaz renuncia a la presidencia de México y se exilia en Paris. ¿No les parece bastante sospechoso?

            Ante tal panorama, a finales de 1911 Arnaud regresa con su familia al continente. Preocupado y sabedor de la importancia de su misión, inmediatamente viaja a la ciudad de México, donde se entrevista con las nuevas autoridades del gobierno de Francisco I. Madero, con quienes buscó garantizar el apoyo logístico necesario para mantener el destacamento militar que resguardaba la soberanía mexicana en la isla. Pero eran tiempos turbulentos, con revueltas sociales por doquier y no pasó mucho tiempo para que aconteciera la famosa Decena trágica: Madero es traicionado y luego asesinado por órdenes del general Victoriano Huerta, quién a la postre asumió la presidencia.

            Mostrando un alto sentido del deber y sin tener otra opción, Arnaud recurre a los nuevos mandos militares que apoyaban a Huerta, quienes lo ascienden a Capitán Segundo y con la promesa de que sería abastecido regularmente, consigue la ratificación de su comisión como comandante de la isla. El 11 de enero de 1914 regresa a Clipperton en el vapor Corrigan II, acompañado de su esposa y sus tres pequeños hijos: Ramón, Alicia y Lidia, esta última nacida durante su estancia en la ciudad de México. Con ellos también viajaron su sirvienta y, por supuesto, el personal militar de relevo, algunos con sus propias familias. Al día siguiente de arribar a la isla, el Corrigan II zarpó de regreso al continente, siendo esa la última vez que un barco de la Armada de México estuvo en el atolón.

            Poco después el régimen huertista enfrentaría una guerra civil aún más cruenta, la cual acabó dividiendo al Ejército Federal Mexicano, situación que también provocó la caída de las autoridades militares que habían garantizado el abastecimiento de la guarnición de Arnaud. Para empeorar las cosas, el buque Tampico, destinado a mantener comunicación con Clipperton, fue tomado por fuerzas revolucionarias.

            Mientras eso ocurría en el continente, los habitantes de la isla sufrieron los embates de una terrible tormenta que dañó seriamente las instalaciones de la colonia, el temporal además causó que el barco estadounidense Nokomis encallara en los arrecifes. Doce personas sobreviven al naufragio, entre ellos el capitán  Jens Jensen, su esposa e hijas, todos de origen holandés. La situación se tornó desesperada, principalmente por falta de alimentos. Después de esperar varios meses el retorno de algún barco de México o de la quebrada compañía guanera, cuatro valerosos marineros del Nokomis se hicieron a la mar para ir a buscar ayuda a bordo de una pequeña embarcación de remos, a la que le adaptaron una vela. Durante la larga travesía de 1250 kilómetros hasta Acapulco, la cual les llevó diecisiete largos días, uno de los marineros murió, pero a pesar de ello, el 21 de junio de 1914 los tres hombres sobrevivientes lograron llegar al puerto y le solicitaron auxilio al capitán G. W. Williams del USS Cleveland, barco de guerra norteamericano que en ese momento bloqueaba Acapulco.

            Al día siguiente, el Cleveland zarpó al rescate de quienes se encontraban abandonados en Clipperton. El 25 de junio el buque arribó al atolón y fue recibido con júbilo por un grupo de personas desesperadas, tal como las describe Williams en su bitácora. El barco norteamericano transportó una buena cantidad de provisiones que enviaron representantes de la compañía guanera, la Capitanía de Puerto y miembros del fragmentado Ejército Federal Mexicano; pero también llevó malas noticias:

            El capitán Williams le informó a Arnaud que Europa estaba al borde de la guerra, que en México la Revolución se había recrudecido; que el gobierno de Victoriano Huerta contrario a los intereses estadounidenses estaba a punto de caer; que el buque Tampico, destinado a mantener comunicación con Clipperton, había sido hundido por el cañonero Guerrero frente al puerto de Mazatlán (Sinaloa). Y lo peor, desde abril los Estados Unidos habían intervenido, ocupando la ciudad de Veracruz y bloqueando los principales puertos del país. No obstante, Williams ofreció llevarlo a él, sus hombres y  respectivas familias de regreso a Acapulco.

            El capitán Arnaud reunió a su gente y la puso al tanto de la situación; les explicó que el país ardía en una cruenta guerra civil, que los gringos bloqueaban los puertos de la nación y que el capitán Williams les ofrecía regresarlos al continente. También les dijo que abandonar en ese momento la isla, prácticamente sería entregarla al enemigo y que todos los sacrificios realizados para conservarla habrían sido inútiles. Pese a ello, no forzó a sus hombres, les dio la oportunidad de irse si así lo elegían. Finalmente, en un bello acto de dignidad patriótica, todos los soldados mexicanos eligieron quedarse en Clipperton, donde preferían pasar penurias antes que regresar deshonrosamente en un barco enemigo. Y aunque trataron de convencer a sus mujeres para que con sus hijos regresaran al continente, también ellas decidieron quedarse.

            Al terminar la descarga de suministros, el Cleveland zarpó de regreso al puerto de Acapulco, en él se fueron los náufragos del Nokomis, el alemán Gustavo Schultz, representante de la Pacific Islands Co. Ltd., y dos mujeres mexicanas: la esposa e hija de éste último. En la isla únicamente quedaron una docena de hombres, sus mujeres y algunos niños.

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