Libro que describe un México remoto de gran riqueza natural e historia.
ISBN: 978-970-764-960-6

Día 2, jueves 14-04

Comparativo entre un coral sano (izquierda) y otro que sufre "blanqueado" (derecha)
Imagen: oceanservice.noaa.gob

Antes del amanecer ya estábamos a la mitad del viaje y con un nuevo huso horario (una hora menos respecto a Salina Cruz). Los argumentistas habíamos acordado reunirnos después del desayuno para concretar el guión definitivo sobre la primera isla de la travesía, por ello podíamos levantarnos un poco más tarde; pero debido a que desde muy temprano los documentalistas, geólogos, naturalistas y radioaficionados aceleraban preparativos, no pude resistir la tentación y salí a los pasillos para ver qué hacían. Durante el recorrido me detuve a platicar con Rocío Giménez, una joven española que documenta los efectos del cambio climático en los océanos para la Agencia Ambiental Europea (AAE).
           
Rocío me explicó que trabaja con un equipo de científicos que periódicamente mide la temperatura y nivel del océano en puntos específicos, para luego compararlas con mediciones previas, de esa forma se puede establecer si hay o no variación en aguas superficiales. El otro integrante a bordo de la AAE era el biólogo francés Isidore Bourdi, quién mediante el análisis del coral estudia los efectos de dicho fenómeno.

            El coral es un organismo sumamente sensible a la temperatura del agua; de hecho, en la actualidad vastas extensiones coralinas alrededor del mundo están muriendo por una extraña enfermedad conocida como blanqueado, misma que se ha relacionado directamente con el proceso de calentamiento del planeta.

            La misión de Rocío e Isidore durante la expedición sería buscar la presencia de dicha enfermedad en los arrecifes coralinos que rodean las ínsulas exteriores del Pacífico mexicano, además realizarían mediciones térmicas que luego compararían con las de otra expedición franco-estadounidense realizada en marzo del año 2000 y corroborarían información de la temperatura del agua y fotosíntesis marina que obtienen mediante un satélite europeo.

            El equipo de medición consistía en una pequeña sonda con forma de torpedo, la cual era arrastrada por el barco mediante un cable. Este aparato  estaba conectado a una computadora, que a su vez permitía determinar, con gran exactitud, la temperatura y salinidad del agua en cualquier momento de la navegación.

            Esa mañana ayudé a pegar etiquetas en pequeños recipientes que más adelante usaría Rocío para recolectar muestras de coral; trabajando en ello, platicamos sobre buceo y cuando se enteró que yo también era buzo, me invitó a acompañarlos en alguna de las inmersiones que realizarían en las islas, algo que obviamente me emocionó bastante.
           
Más tarde, los argumentistas nos dimos a la tarea de consolidar un resumen que incluyera todas las versiones acerca de la isla. Maurice armó el guión que hablaría de la historia de Clipperton desde la óptica de ambos equipos e ideó que, como parte del documental, un miembro de cada grupo fuera entrevistado por Ray González. Tras una democrática votación decidimos que Adela y Toshi eran las personas indicadas; aunque no fue fácil convencer a nuestra compañera, quien arguyó aversión a las cámaras y micrófonos. Sin embargo, luego de un par de tequilas, finalmente aceptó.

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